Alcázar de San Juan

Saharalcazar

Alcázar de San Juan con el Sáhara

Van Walsum reconoce que "el Derecho está del lado del Polisario"

30/05/2008

Argel, 28/05/2008 (SPS) El enviado de la ONU al Sáhara Occidental, Peter Van Walsum, ha reconocido en una entrevista que el Derecho está "más del lado del Frente Polisario" y que Marruecos "busca desesperadamente legitimar" su ocupación de los territorios saharauis, informaba el martes la agencia de prensa argelina APS.
"El dilema moral es que el Polisario está más del lado bueno que Marruecos. Pero ya que el Consejo de Seguridad jamás obligará a Marruecos a un referéndum sobre la independencia (del Sáhara Occidental), ha optado finalmente por el statu quo", declara el Sr. Van Walsum en esta entrevista al diario holandés NRC Handelsblad.
El Frente Polisario, que lucha por el ejercicio del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, tiene "legalmente las mejores cartas", reconoce.
El Consejo de Seguridad, "por el hecho de su manera de actuar" sobre este asunto, "no ha servido de nada durante los treinta y trés años" que ha durado el conflicto en el Sáhara Occidental, añade.
Por su parte, Marruecos "busca desesperadamente legitimar" su ocupación del Sáhara Occidental, continúa diciendo, según la misma fuente citada por APS. (SPS)

http://alcazardesanjuan.cuadernosciudadanos.net/saharalcazar/2008/05/30/van-walsum-reconoce-que-el-derecho-esta-del-lado-d/
0 Comentarios - Enviar comentario

De vuelta

25/04/2008

Bueno amigos,
Después de un tiempo en el que por razones diversas, entre ellas el trabajo de mi Asociación y las visitas que hemos tenido que hacer a los campamentos de refugiados en la Hamada argelina, volvemos de nuevo con la intención de continuar defendiendo al pueblo saharaui y denunciando la violación de los derechos humanos en el Sáhara Occidental por parte de las fuerzas represivas del invasor marroquí.
Espero que en esta nueva etapa, la continuidad sea mas larga y estaremos siempre defendiendo el derecho de los saharauis a su autedeterminación y a su independencia, porque es algo que le debemos y aunque esta deuda histórica no es del pueblo español, si es de nuestros gobernantes, y a ellos debemos exigirle que dejen de dorarle la pildora al reyezuelo medieval y feudal de Marruecos y exija en los foros e Instituciones Internacionales que se cumpla la legalidad internacional y sean el garante de Paz y de Justicia que nuestro pueblo hermano viene pidiendo desde hace ya casi 33 años.

http://alcazardesanjuan.cuadernosciudadanos.net/saharalcazar/2008/04/25/de-vuelta-1/
0 Comentarios - Enviar comentario

“La muerte era mejor que haber sido violada”

17/06/2007

Sra. Fatma Ayach

Testimonio de la activista de Derechos Humanos y ex desaparecida, Fatma Ayach, miembro del Colectivo Saharaui de Defensores de los Derechos Humanos (CODESA)
Un escritor árabe dijo: ‘Una vez fuera de la cárcel, preparase para convivir dentro de la sociedad, conservar tus principios, tu fe y la lucha por tu causa es más difícil que estar en la misma cárcel’.
Mi nombre es Fatma M´barek Mohamed Ayach y nací el año 1968, en El Aaiun, Sahara Occidental. Soy madre de dos niños: Lala Charafi (19) Abdelaziz Elbachrawi (7).
Pertenezco a una familia saharaui que todos sus miembros, al igual que yo, sufrieron durante un largo periodo las flagrantes violaciones de los derechos humanos cometidas por los torturadores y las diferentes fuerzas de seguridad marroquíes.
Fui víctima de secuestro, desaparición forzosa y torturas sistemáticas, al igual que cientos de ciudadanos saharauis, por el sólo hecho de participar en manifestaciones pacíficas en la ciudad de El Aaiun, en el Sahara Occidental. Las manifestaciones tenían como propósito pedir la autodeterminación para el pueblo saharaui en vísperas de la llegada de una Misión Técnica de Naciones Unidas de visita a los territorios ocupados del Sahara Occidental.
El 20 de Noviembre, de 1987, a la 01:00 AM de la mañana aproximadamente, mi casa, que se ubica en la calle ‘Al-hizam’ en El Aaiun, Sahara occidental, fue forzada por más de siete agentes de la policía marroquí vestidos de civil. Destruyeron brutalmente todo lo que había, violentaron el sueño de mi familia, especialmente mi madre Salka Abdellfatah Luali de 50 años de edad. Esta intervención provocó una situación de horror en todos los miembros de mi familia.
Fui arrastrada desde mi cama con insultos y golpes indiscriminados. Nadie se imagina lo que es cambiarse de la paz de la cama a aquellos ruidos fastidiosos. No sabía lo que pasaba… de repente estaba bajo las botas de los torturadores, encerrada en un coche, marca Land Rover. Pasaron un largo rato dando vueltas por las calles y avenidas de la ciudad, aplicándonos todo tipo de golpes, insultos verbales y abusos.
Cuando el coche paró, pensé que el sufrimiento también cesaría, sin embargo nada. Un nuevo capítulo, peor y más brutal de torturas acaba de empezar… era el inicio de los interrogatorios. Fue la bienvenido de los verdugos que no tenían piedad, sedientos de sadismo y que no reparaban en elegir las más humillantes palabras, insultos y golpes en todas partes del cuerpo, que tenían como objetivo ultrajar nuestra dignidad humana.
Pensé que el tiempo se había detenido por más de treinta horas. No era consciente más que de los sucesivos manotazos en mi cara o del agua sucia que se vertía sobre mi cabeza y mi cuerpo. Esa fue la única hospitalidad que tuvimos. Mientras recuperaba mi conciencia, sólo oía gritos y quejidos que más tarde supe que eran los de mi familia y compatriotas, que estaban siendo torturados.
La única preocupación de los verdugos era arrancarme confesiones sobre el objetivo de nuestras manifestaciones. Tenía las manos esposadas a la espalda, los ojos vendados y sentía dolores en todo el cuerpo. Pero lo peor, eran las amenazas constantes de violación que recibía. Todo podía soportarse, menos la violación! La muerte era mejor que ser violada !!!
Lo peor fue cuando supe que todo aquello que yo había pasado, también cinco miembros de mi familia lo habían sufrido. Sí, aquellas personas que me habían enseñado los principios del buen comportamiento y la moral ¡Qué vergüenza me dio saber que las tías de mi madre; Khwaidija y Salka Ayach, el hijo de la última Mohamed El-jalil Ayach, mi tío Ali Ayach y mi primo Lagdaf Ayach todos estaban conmigo sufriendo las mismas torturas diarias que yo!
Los torturadores e investigadores eran tan sádicos que una vez me quitaron el vendaje de los ojos sólo para hacerme ver a mi tío, Ali Ayach, completamente desnudo. Su salud estaba demasiado delicada debido a las torturas salvajes; su cara inflamada y estaba tan débil que no tenía fuerzas ni para hablar. Todo aquello lo hacían, por una parte, para humillarme sabiendo que aquello violaba nuestras tradiciones y principios como saharauis y por otra, lo hacían para intimidarme. Cuando miro a mi alrededor, me doy cuenta que el lugar era mugroso, todo era cruel y amargo. La gente se acoplaba desmayada a mi alrededor, sus ropas manchadas de vómitos y sangre. Del lugar se desprendía un olor nauseabundo. La frivolidad de los torturadores agregaba más miedo y pánico a aquella escena. Entonces, me di cuenta de la gravedad de mi miseria.
Después de las primeras sesiones de tortura fui conducida bajo estrictas medidas de seguridad, junto a un grupo de los secuestrados con las manos esposadas y los ojos vendados. Fuimos obligados a permanecer en silencio y a mantener las vendas sobre los ojos. Durante los interrogatorios, nos privaban de consumir alimentos o de realizar nuestras necesidades. El único lenguaje que se oía era el lenguaje de los golpes.
Unos minutos después, fui conducida de nuevo a los interrogatorios y esta vez sobre algunas banderas del POLISARIO; ¿De dónde las había sacado? ¿Por qué íbamos a protestar? ¿Quiénes eran los cabecillas de las manifestaciones? Estas eran las preguntas más frecuentes durante los interrogatorios. Después de negar proporcionar información fui sujeto de torturas atroces; golpes en los órganos más sensibles y la expulsión del humo de sus cigarrillos en mi cara. Me golpearon tanto en la cara que ya no la sentía.
Perdí la conciencia varias veces, pero cuando la recuperaba, era para empezar de nuevo los interrogatorios, los insultos y las torturas. De vez en cuando, me vertían agua helada y sucia sobre el cuerpo y poco a poco ya no recuerdo lo que digo y de nuevo pierdo la conciencia.
Después de la segunda sesión de torturas, me condujeron de nuevo con un grupo de los secuestrados en un Land Rover hacia un lugar cerca de la costa. Más tarde supimos que aquel lugar era “Thaknat Albir” (Las Barracas del Pozo), una cárcel secreta en El Aaiún, Sahara Occidental.
Nos distribuyeron entre las celdas que estaban atestadas de gente, donde no podíamos dormir, hablar, ni siquiera movernos. Estábamos heridos pero nos negaron el tratamiento médico. Con todo esto, el proceso interrogatorio continuó y muchos perdían la conciencia y llegaban hasta el delirio.
Ahora recuerdo lo que le pasó a mi tío Mohamed El-jalil Ayach, que aún hoy día continúa desaparecido. Durante el periodo que estuve detenida, él estaba siendo torturado no muy lejos de donde yo y su madre, que tenía que soportar sus propios tormentos y los de su hijo.
Oíamos con frecuencia a los verdugos gritarle: “hijo de puta, diga viva el rey, diga que el Sahara es marroquí…” Sin embargo, él siempre se negaba, retando a los torturadores con su paciencia y la fuerza de su fe en su causa. Al final, lo tiraron en un lugar que nosotros usábamos como servicio. Lo pisotearon con sus calzados y nos obligaron a hacer lo mismo como venganza por apegarnos a nuestros principios.
Mohamed siguió como estaba sin que nosotros pudiésemos hacer nada por él. Su madre tenía que soportar sus quejidos, que los asimilábamos para inspirarnos a resistir y a vivir. Hasta que un día los quejidos cesaron y Mohamed El-jalil desapareció a un destino desconocido, como cientos de saharauis, que aún hoy día se encuentran en las prisiones y las cárceles secretas de Marruecos.
Incapaz de aceptar la desaparición de su hijo, la pobre madre de Mohamed tuvo una grave crisis psicológica por muchos años. Incluso después de nuestra liberación, ella todavía seguía con la esperanza de poder abrazar a su hijo algún día.
Después de pasar un tiempo en la cárcel sereta de “Thaknat Albir”, fuimos trasladados a al triste centro secreto de detención PC CMI (Puesto de Mando-Campaña Móvil de Intervención). Estábamos en una deplorable situación de salud debido a los días que llevábamos de torturas. Después de liberar a siete mujeres, a las demás nos pusieron en una misma celda. Entre nosotras se encontraba Fatma Mint Said, que la secuestraron teniendo a un bebé de sólo dos meses. Fatma trataba de ser fuerte y paciente para regresar a su recién nacido que ignoraba su destino. Nos dolió tanto su situación, que nos pusimos a turnar, absorbiendo sus pechos para aliviarle el dolor que le causaban. Sin embargo, eso no fue posible hasta que le rogamos al guardia que nos permitiera hacerlo.
Al igual que Fatma Mint Said, nuestra colega Igga El-alem estaba sufriendo igual o peor que ésta. Igga tuvo una herida que le causó la pérdida de la memoria. La tiraron al suelo y se pasó un largo rato alucinando. No querían llevarla a curarse hasta que su cuerpo empezó a despedazarse. Cada vez que les rogábamos que la llevaran al hospital, lo único que oíamos del guardia eran respuestas sádicas como: ustedes están aquí para morir… una muerte lenta…
Una parte del techo de la habitación estaba abierta y por aquella abertura entrada un frío extremo. Pasábamos hambre y había ausencia de las más simples condiciones de vida; tales como ropa, mantas y otras necesidades fundamentales. Esta situación continuó a lo largo de nuestra desaparición que fue alrededor de cuatro años.
Me secuestraron cuando tenía 17 años de edad. Estaba divorciada y tenía una niña de 12 meses, Lala Charafi. Era muy joven y aún no sabía lo que era ser madre y aunque lo supiera ¿Qué haría sola en aquella cárcel?
No paraba de pensar en mi hija y temía que la hubiesen secuestrado a ella también. La angustia me aplastaba el corazón. Aunque estaba esposada, sentía que la abrazaba en mi mente y que jugaba con su suave cabello. Mi ángel, Lala, me ayudaba a soportar la violencia de los verdugos. Sin embargo, día y noche me preguntaba, qué estaría haciendo ella? dónde estaría? qué estaría comiendo o dónde estaría durmiendo? …
A veces la veía caminar, tratando de hablar, llorar, sonreír o acercándose a mí diciendo mami…mami… Siempre pensaba conmigo misma, que estaría viva… sufría sólo de pensar en ella.
Nuestro sufrimiento aumentó cuando nos privaron de las visitas de nuestros familiares y amigos, cuando nos impidieron el tratamiento médico y también salir al patio para respirar el aire limpio. Tomábamos agua y comíamos en platos sucios, dormíamos en celdas mugrientas con olores desagradables, había insectos en todas partes y piojos en nuestros cuerpos. Durante los cuatro años de nuestra desaparición sólo habíamos cambiado nuestra ropa dos veces y casi nunca tuvimos la oportunidad de ducharnos. A veces nos impedían rezar, nos mantenían con las manos atadas, los ojos vendados y nos obligaban estar sentadas cabizbajas y con las caras hacia la pared.
Pasé alrededor de cuatro años detenida junto a más de sesenta saharauis. Éramos diez mujeres y el resto hombres de diferentes edades. Había entre nosotros menores de edad, adolescentes y hasta ancianos. Había dos hombres ciegos; Sidati Salami (55) y Charif Algarhi (22). Aunque eran ciegos, también sufrían torturas diarias igual que los demás. A Sidati siempre lo arrastraban con la barba hacia las sesiones de tortura y Charif lo conducían a los servicios con los perros de guardia, como una forma para divertirse.
Un día, los sádicos torturadores pusieron a mis colegas Al-galia Djimi y Salka Ayach en fila frente a unos perros feroces entrenados. Los soltaron para que los mordieran y aún hoy día tienen las huellas de los dientes de aquellas fieras.
Aquella situación miserable y las condiciones infrahumanas que duraron alrededor de cuatro años nos debilitaron demasiado. Algunos padecieron enfermedades (algunas contagiosas) tales como; la tuberculosis, el reumatismo, enfermedades mentales, dolores de estómago, enfermedades intestinales, problemas de vista, anemia, enfermedades cardíacas, ataques severos de asma, así como enfermedades de la piel.
Y aquí, cito el ejemplo de mi compañera Aminatu Haidar, quien sufrió una parálisis parcial y tuvo varias crisis respiratorias. También está el caso de Um Almu´nin Mahamud y Mohamed Jalfu que sufrieron tuberculosis en la cárcel y que la última perdió la vida cuando fuimos liberadas en 1991.
Pasamos un largo periodo en el PC-CMI (en El Aaiun, Sahara Occidental). Este centro de detención lo destruyeron luego para ocultar las atrocidades que allí cometían. Nunca fuimos llevados a juicio, ni hemos sido sentenciados o se nos ha dictaminado alguna acusación. Nunca recibíamos visitas… simplemente estábamos desaparecidos. Entonces comprendimos que estábamos ahí para morir lentamente por el mero hecho de pedir el derecho de nuestro pueblo a la autodeterminación.
Cuando nos liberaron del PC-CMI tuvimos que aprender de nuevo el arte de vivir. Habíamos perdido la noción del tiempo.
Dejamos atrás a cuatro de nuestros colegas; Mohamed El-jalil Ayach, Salama Hania, Mohamed Ali Karrum y Andal-la Bumehdi. Todos ellos habían perdido las uñas de ambas manos a causa de las torturas. Su destino, al igual que cientos de saharauis, sigue aún desconocido. Cuando sus familiares nos preguntaban por ellos, no teníamos más que decir; lo sentimos, no sabemos nada…
Yo ni siquiera soñaba con que sería liberada y que vería de nuevo a mi pequeña hija Lal-la, que entonces tenía ya cinco años de edad. Me la trajo mi madre, Salka Andelfatah Luali (Que Dios la tenga en su gloria). Mi madre estaba muy débil por la edad, las enfermedades y las preocupaciones por mi secuestro.
Al inicio, me resultaba difícil convencer a mi hija que yo era su mamá. Cuando me acercaba a ella, se alejaba de mí y aquello me afectó psicológicamente. Sabía que debería tener mucha paciencia, tratar de olvidar todos mis sufrimientos y sólo preocuparme por cuidar a mi hija y a mi madre, que estaba muy enfermiza. Irónicamente, tuve que hacer el papel de madre y encargarme, además de mi hija, del cuidado de mi pequeña hermana Sukaina, que tenía dos años de edad cuando nuestra madre falleció en 1994.
Fuimos liberados el 19 de junio de 1991 gracias a una gran campaña internacional dirigida por el Frente POLISARIO y muchas organizaciones de Derechos Humanos como AFAPREDESA, Amnistía Internacional, etc.
Fue difícil acostumbrarse a nuestro nuevo ambiente y con los cuerpos desgastados por muchas enfermedades. Nuestras familias se encargaron del tratamiento médico, no sólo físico, sino también psicológico. Algunos fueron sometidos a operaciones quirúrgicas. No obstante, estábamos siempre bajo observación permanente y hasta algunas veces nos llevaban a los interrogatorios para aislarnos de la sociedad y evitar que nos encontremos entre nosotros.
Sin embargo, nunca claudicamos y siempre estuvimos determinados a retar aquellas privaciones y continuar nuestra lucha por hacer que nuestras voces sean escuchadas por la comunidad internacional y por las organizaciones de Derechos Humanos. Revelamos todo lo que nosotros sufrimos y que cientos de saharauis aún sufren en las cárceles secretas de Marruecos.
Así, yo me uní a mis colegas, los activistas saharauis de Derechos Humanos, para revelar y descubrir las flagrantes violaciones de los Derechos Humanos perpetrados por el régimen marroquí en el Sahara Occidental. Esto me hizo convertirme en objeto de más coacción e incluso víctima de torturas, como el 17 de Junio, de 2005 en la calle de Smara, en El Aaiun, junto a los defensores de los Derechos Humanos El-husein Lidri y Aminatu Haidar. Ese mismo día, Aminatu fue secuestrada de la sala de urgencias del hospital ‘Belmehdi’, en el Aaiun, por un grupo de torturadores liderados por el conocido Ichi Abu Al-husein.
Desde aquel entonces, mi casa ha estado bajo vigilancia permanente de agentes secretos. El 20 de julio de 2005 asaltaron mi casa y arrestaron a tres activistas de los derechos humanos; Brahim Numería, Al-husein Lidri y Al-arbi Massùd, quienes más tarde fueron sentenciados a duras e injustas penas de cárcel. Mi nombre fue reiteradamente mencionado durante los procedimientos interrogatorios de la Policía Judicial e incluso fui interrogada varias veces por la policía con el objetivo de restringir mis actividades de Derechos Humanos.
Sin dudas, la Intifada Saharaui que comenzó en mayo de 2005 ha revelado más atrocidades de los torturadores marroquíes responsables de nuestro sufrimiento. Muchos de esos verdugos fueron luego promocionados o recompensados con grandes fortunas, mientras que otros se beneficiaron del negocio de las drogas para adquirir más tierras y aumentar sus capitales.
La siguiente lista incluye un grupo de los torturadores que suelen forzar las casas de los saharauis, secuestrarlos y atormentar a los hombres, mujeres y niños en las cárceles secretas del PC-CMI. Tormentos que empiezan desde los coches de la policía y que concluyen con el abandono de las víctimas en medio de la nada. Desde el inicio de la Intifada, el 21 de Mayo de 2005, el secuestro y la tortura de menores se han hecho habituales. Tal es el caso de Hamdi Lembarki, que el 30 de Octubre de 2005 fue torturado hasta su muerte en medio de las calles de El Aaiun.
Los torturadores responsables de nuestro secuestro y torturas durante el periodo de nuestra desaparición, desde el año 1987, son:

1.Saleh Zemrag: Fue Gobernador de El Aaiun hasta de su muerte en 1993.

2.Mohamed Al-garuani: Ex Pasha en el Aaiun, Sahara Occidental. Hoy día está en Kenitra, en Marruecos.

3.Brahim Bensami: Fue promovido a “Gobernador de Seguridad” de El Aaiun antes de ser trasladado a Settat, en Marruecos.

4.Al-arbi Hariz: Era el jefe de la inteligencia en El Aaiún y fue promovido a “Gobernador de Seguridad” de Dajla.

5.Andel-hag Rabii: Un oficial de la policía que aún trabaja en El Aaiún.

6.Ben Hima: Un oficial de policía que fue trasladado de El Aaiún a Agadir, en Marruecos.

7.Abdel-hafed Ben Hachem: Funcionario del Ministerio del Interior marroquí. Él solía dar las órdenes para la coordinación con el ex Ministro de Interior, Driss Basri.

8.Aziz Al-amraui y Mohamed Jetuu: Estaban entre los guardias encargados de torturarnos en la cárcel secreta del PC-CMI, en El Aaiún.

9.Arrumi Aayad: Un inspector de la policía marroquí en El Aaiún, Sahara Occidental, desde diciembre de 1975.

10.Abderrahim Taifi: Un inspector de la policía marroquí en El Aaiún, Sahara Occidental, desde diciembre de 1975.

11.Sanhaji: Un oficial de la policía marroquí, quien era jefe de la inteligencia en El Aaiún desde diciembre de 1975 hasta 1996.

Finalmente, creo que llevar ante la justicia a los responsable de las flagrantes violaciones de los Derechos Humanos en el Sahara Occidental, ratificar los acuerdos internacionales, prohibir la tortura y llevar el caso a la Corte Penal Internacional será la única forma de aplicar justicia y respetar la memoria de nuestro colectivo.

http://alcazardesanjuan.cuadernosciudadanos.net/saharalcazar/2007/06/17/la-muerte-era-mejor-que-haber-sido-violada/
2 Comentarios - Enviar comentario

La legalidad internacional no es una utopía

14/06/2007

INFORMA EL AUTOR DEL ARTICULO que el pasado 21 de mayo envió a EL PAÍS este artículo “La legalidad internacional no es una utopía”, para ser publicado en las páginas de Opinión. El autor se decidió a enviarlo tras la lectura del artículo de Bernabé López García (30 de abril de 2007. EL PAIS). A pesar de ser un tema de candente actualidad EL PAIS ha contestado que no puede publicarlo "por falta de espacio"

Nos pide finalmente su difusión.

LUIS PORTILLO PASQUAL DEL RIQUELME
El 30 de abril pasado se publicó en estas mismas páginas un artículo de Bernabé López García titulado “Aplazar la utopía, defender la dignidad”, que, en esencia, justificaba la posición del Gobierno marroquí sobre el futuro del Sáhara Occidental. Argumentaba el autor que la oferta marroquí constituye hoy una oportunidad histórica única para que el pueblo saharaui se integre en Marruecos, en una región de autonomía limitada, equiparando las concesiones que el PCE hubo de hacer al inicio de nuestra transición a la democracia, a las que, en su opinión, debería hacer ahora el Frente Polisario, abandonando así su derecho a la independencia (por utópica), lo que permitiría a los saharauis acabar con la diáspora, el exilio, el sufrimiento y vivir con dignidad.
En mi opinión, este planteamiento, además de ser un mero exponente de las tesis marroquíes, elude cuestiones fundamentales y contiene argumentos que no se ajustan a la realidad, como señalo a continuación.

1. Es una falacia comparar la situación de España y del PCE, al inicio de nuestra transición, con la del Frente Polisario y la de un Marruecos invasor que ha pretendido anexionarse de facto un territorio sobre el que no ostenta ningún título de soberanía (Tribunal Internacional de Justicia: “Caso relativo al Sáhara Occidental. Opinión consultiva de 16 de octubre de 1975”, http://www.icj-cij.org/). Entre otras diferencias relevantes (un Frente de Liberación Nacional es bastante más que un partido), el PCE pertenecía a una misma nación, mientras que Marruecos invadió y ocupó, ilegal e ilegítimamente, un territorio ajeno. Son dos situaciones que nada tienen que ver y cuya comparación, por tanto, no se sostiene.

2. La credibilidad de los gobernantes marroquíes en el contencioso del Sáhara es nula. El Ejército marroquí bombardeó con napalm y fósforo blanco a los saharauis, obligando a la mayor parte de la población superviviente al genocidio -todavía hoy impune- al éxodo y al refugio forzoso en el desierto argelino (Carlos Jiménez Villarejo, ex fiscal Anticorrupción, “Genocidio en el Sáhara”, El Periódico, 2/4/2007; Tomás Bárbulo, “La historia prohibida del Sáhara Español”, Destino, Barcelona, 2002). En la todavía entonces provincia española, Marruecos impuso una segunda colonización –¡en el último tercio del siglo XX!-, abortando con ello el proceso descolonizador español, requerido por la ONU. Marruecos ha desafiado la legalidad internacional y ha obstruido sistemáticamente la solución internacionalmente reconocida para estos procesos (el referéndum de autodeterminación); y después de una guerra de 16 años contra el pueblo saharaui y de haber desbaratado todos los planes propuestos por Naciones Unidas, hace ahora la oferta unilateral, al Frente Polisario –representante legítimo del pueblo saharaui-, de negociar una autonomía limitada sobre la base, innegociable, de la marroquinidad del territorio saharaui, sin cabida, por supuesto, para la autodeterminación ni, en su caso, la independencia (cuyas ventajas y beneficios han sido objeto de serios estudios, como el del catedrático de Derecho Constitucional Carlos Ruiz Miguel, “Sáhara Occidental: Independencia, paz y seguridad”, Cuadernos de Pensamiento Político nº 12, 2006, http://web.usc.es/~ruizmi/).

3. Después de tanto tiempo (32 años), de tantos compromisos incumplidos, de tantas zancadillas al proceso descolonizador, Marruecos sigue apostando por su política de hechos consumados: lo que se negociaría entre las Partes sería, como máximo, algunas condiciones de la pretendida autonomía y del proceso correspondiente; el pueblo saharaui tendría que aceptar y padecer, de entrada, la sumisión y la anexión a Marruecos. ¿Es esto lo que Bernabé López llama “defender la dignidad”? ¿No está establecido en la Carta de las Naciones Unidas que la solución a los problemas de descolonización es el referéndum de autodeterminación con todas las opciones abiertas? (www.un.org/spanish/). ¿Qué haríamos los españoles en un supuesto similar, es decir, si “ellos” (los saharauis) fuesen los españoles y “nosotros” (los españoles) fuéramos los saharauis y estuviéramos en su situación? ¿Qué hicimos cuando nos invadieron las tropas napoleónicas? ¿Renunciamos acaso a nuestra independencia? ¿Dejamos pisotear nuestra dignidad? No; el pueblo español se levantó, combatió y expulsó al invasor, con las consecuencias inmortalizadas por Francisco de Goya en Los fusilamientos del tres de mayo. Hoy, algunos de aquellos patriotas son honrados como héroes en el cementerio de La Florida, en Madrid.

4. Precisamente porque Marruecos negó a los saharauis –primero, con la invasión y la ocupación y, después, con la transgresión sistemática de la legalidad internacional- la realización de lo que ahora se pretende calificar de utopía, el pueblo saharahui no tuvo otra salida -para defender su dignidad y su supervivencia como tal pueblo- que proclamarse República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en el exilio, reconocida ya por más de ochenta países. Y, desde la declaración de cese el fuego en 1991, auspiciado por la ONU, la RASD ha optado por la vía pacífica para proporcionar a su pueblo un futuro legítimo y digno, que pasa necesariamente por el inalienable derecho a la autodeterminación.

5. No “hay encima de la mesa dos proyectos coherentes que reconocen el derecho al autogobierno del pueblo saharaui”. El documento presentado, en el pasado mes de abril, por el Frente Polisario al Secretario General de la ONU, para su debate en el Consejo de Seguridad, lleva por título "Propuesta del Frente Polisario para una solución política y mutuamente aceptable que prevea la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental". En cambio, el título del presentado por Marruecos es otro bien diferente: "Iniciativa de autonomía para la región del Sáhara". Sobran comentarios. La propuesta del Frente Polisario (www.ambrasd.org/ES/indexes.htm) afirma y defiende la legalidad internacional avalada por las resoluciones de Naciones Unidas, mientras que el proyecto de Marruecos la niega o, cuando menos, la mutila considerablemente. Ya en abril de 2006, en su Informe al Consejo de Seguridad, el Secretario General de la ONU decía textualmente (S/2006/249, punto 37): “En las consultas bilaterales que mi Enviado Especial mantuvo [...], el Frente Polisario reiteró que en ningún caso negociaría ningún tipo de autonomía bajo la soberanía de Marruecos. Mi Enviado Especial aclaró que [...] había hablado de negociaciones sin condiciones previas con miras a lograr una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que permitiera la libre determinación de la población del Sáhara Occidental. El Consejo de Seguridad no podía invitar a las partes a negociar sobre una autonomía del Sáhara Occidental bajo soberanía de Marruecos, ya que ello implicaría el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, cosa que estaba fuera de cualquier consideración, dado que ningún Estado Miembro de las Naciones Unidas había reconocido dicha soberanía”. Y en la -hasta ahora- última Resolución del Consejo de Seguridad, de 30 de abril pasado (S/RES/1754), nuevamente se “exhorta a las partes a que entablen negociaciones de buena fe sin condiciones previas [...], con miras a lograr una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que conduzca a la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental”.

6. La legalidad internacional es –con todas sus deficiencias- el conjunto de normas que los humanos nos hemos dado como marco de convivencia, para vivir en paz y resolver los conflictos por vía pacífica. Pero es preciso respetarla y aplicarla. Marruecos no la respeta (conforme a lo dispuesto en el Capítulo VI de la Carta de las Naciones Unidas) y la comunidad internacional no presiona suficientemente para aplicarla (conforme al Capítulo VII). Como señala Bernabé López, “la legalidad internacional es un marco para asegurar el respeto de los derechos de los pueblos”. Pero, ¿es que acaso se respetan los legítimos derechos del pueblo saharaui? Y por contra, ¿acaso han violado los saharauis los derechos del pueblo marroquí? Si la RASD hubiera invadido y ocupado Marruecos, ¿cómo habría reaccionado la comunidad internacional? El caso de Kuwait –también el de Timor- está bien cercano en el tiempo. Sobran especulaciones al respecto.

7. Si Marruecos ha obstruido sistemáticamente un referéndum transparente y justo es porque sus gobernantes temen perderlo. Niegan así, de antemano, suprimiéndola de la realidad, la pretendida utopía (la legalidad internacional y, en su caso, la independencia) de que habla Bernabé López, al tiempo que mantienen al pueblo saharaui en la más indigna de las condiciones de vida, el destierro y la miseria (www.umdraiga.com). Esperan así ganar tiempo, agotar y desmoralizar a los saharauis, alienar la memoria histórica de las jóvenes generaciones, vencer por extenuación a todo un pueblo, con la vana esperanza de que, finalmente, sucumbirán y aceptarán lo que les echen, hundidos en las contradicciones que los obstáculos torticeros generan.

8. Marruecos no ha estado durante más de 30 años practicando la política del avestruz, como sostiene nuestro autor, sino la política de tierra quemada, de los hechos consumados, ya desde la tristemente célebre Marcha Verde (de población civil enardecida y manipulada, por un lado, y de tanques, aviones y tropas, por otro), urdida bajo el asesoramiento estratégico de Henry Kissinger. Y España y la comunidad internacional han dejado hacer, mirando para otro lado, absortas en otros negocios más rentables y con una visión miope, de corto plazo, que dura ya demasiado y que ha devenido insoportable.

9. El derecho de autodeterminación no presupone, obligatoria y necesariamente, la independencia. Como recoge explícita y textualmente el punto 8 de la Propuesta saharaui, “El Frente Polisario se compromete también a aceptar los resultados del referéndum, sean cuales fuesen, y a negociar ya con el Reino de Marruecos, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, las garantías que está dispuesto a otorgar a la población marroquí residente en el Sáhara Occidental durante 10 años, así como al Reino de Marruecos en aspectos políticos, económicos y de seguridad, en caso de que el referéndum de autodeterminación culmine con la independencia” (www.ambrasd.org/ES/infos/2007/abril/propuestaPoliabril07.html).

10. Si ahora, en estos momentos, soplan nuevos vientos, es porque a la élite gobernante en Marruecos se le han ido agotando sus cartas, porque el pueblo saharaui ha sabido resistir dignamente, una y otra vez, manteniendo su firme compromiso con la legalidad internacional (que no utopía), tejiendo una densa red de solidaridad entre todos los pueblos y llevando su causa a todos los rincones del mundo. Y porque la sociedad civil –que no siempre los gobernantes- reclama, cada vez más, el respeto y la aplicación de la legalidad internacional.
---------------------------------------
Luis Portillo Pasqual del Riquelme, doctor en Ciencias Económicas y Comerciales, ex profesor de Estructura e Instituciones Económicas en la Universidad Autónoma de Madrid, ex jefe de Redacción del Boletín Económico de ICE y ex responsable de Estudios Económicos e Investigación en Información Comercial Española. Revista de Economía, es autor de ¿Alimentos para la Paz? La “ayuda” de Estados Unidos (IEPALA, Madrid, 1987).

http://alcazardesanjuan.cuadernosciudadanos.net/saharalcazar/2007/06/14/la-legalidad-internacional-no-es-una-utopia/
1 Comentario - Enviar comentario

La Vuelta

20/05/2007

El conductor del camión me dejó frente a una puerta enorme de hierro de una edificación, me dijo que estaba muy apurado y que no podía llevarme a la jaima donde se suponía vivía mi familia, dijo que le quedaba en la dirección contraria. “Entiendo”, le respondí. Iba con una compañera hacia otra parte, además creo que estaba ansioso, con ganas, y temía que el sol le pisara los talones. Insistió en que no tenía que preocuparme, y que podía preguntar al guardia de la garita cómo llegar a casa, y que él ya me indicaría. El muy hijo de, me dejó plantado allí, al lado de algún muro del campamento de Dajla, y a las seis menos cuarto de la mañana, a esa hora rara en la que nunca sabes qué vas hacer. La garita del vigilante estaba oscura. Yo no sabía qué decirle después de tantos años de vivir lejos en otra tierra, no sabía si decir, por ejemplo, “Salam aleikum”, el saludo, que es lo más común, o toser, mover el candado de la puerta o darle unos suaves toques a su ventana o resignarme hasta bien entrada la mañana…
Despertar al hombre de la garita, y a esa hora, me parecía mortal, sé que cuando alguien llama a una puerta a esa hora, sólo puede ser algo muy grave, extremadamente grave, porque si no, ¿qué podría ser? Es bien sospechoso llamar a una garita a las seis menos cuarto de la mañana, para que te digan dónde está tu casa. “¿Y por qué tengo que saber dónde vives?”, seguramente me diría el guardia. Si a esa hora llamas a cualquiera pasará el resto de sus condenados días maldiciendo la hora en que naciste. Y si tiene mala leche y es un tío muy devoto, y en su cerebro está alojado el insomnio, o la frustración de no dormir abrazado a su mujer o simplemente en su estera o alfombra de treinta años, probablemente en cada rezo, en cada oración de las cinco diarias, y especialmente la del almagreb, (esa oración que antecede a la noche, y es la única que siempre llega vestida de un aire misterioso) levantará sus manos al cielo y después de pedir a Dios eterna salud, larga vida, y prosperidad y quizás la vuelta al Sahara, y otras cosas inconfesables, pedirá seguramente de extra, que el sujeto que le despertó a las seis menos cuarto tenga un largo insomnio o algo parecido. Con un tipo así y con lo supersticiosos que somos en general, aunque no lo confesemos, uno se cagaría de miedo temiendo que el Altísimo le hiciera caso en su maldición. Cosas así son las que imaginaba que me podía hacer alguien que pase medio día encerrado en esa garita de adobe. En circunstancias más o menos similares, todos hemos escuchado alguna llamada de “auxilio”, pero en general nos hemos hecho los dormidos.
Miré el cielo y todavía estaba oscuro, me entraron ganas de orinar, me alejé y ¡que sensación! el sonido de una meada en un water es distinta a ésta sobre la arena. En la arena el líquido levanta una polvareda y un olor salvaje, brusco, trepa hacia la nariz y es como si te asfixiara. Aquel aire, la arena, la inmensidad daba una extraña sensación de libertad. De la meada volví decidido a hablar con el guardia, me acordé que antes de irme a Cuba, todos los que se quedaban haciendo guardia eran los viejos, y ya se sabe que los abuelos duermen muy poco, o su sueño es ligero.
Me asomé a las rejas y dije en voz entrecortada “Salam aleikum”, el sonido de mi saludo era tan bajito que me enfadé conmigo mismo por intentar ser tan educado o por molestar lo menos posible. Volví a elevar la voz y nadie respondió, me atreví otra vez y subí el tono. Nada; pensé que en la garita no habría nadie, pero tampoco vi colocado un candado. “Ese hombre debe estar allí”, pensé, “y claro que está, lo que pasa es que no se molesta en saber por qué le llaman”. Si hubiera sido cualquier otra hora yo no perdería tiempo esperando que ese “Haciéndose El Dormido”, se levantara, habría preguntado a cualquier persona “¿Dónde está Glaibat Alfula? el transeúnte me miraría con cara incrédula, extrañado, pero me lo haría saber, y seguiría preguntando hasta llegar a mi familia.
Llevaba como una hora esperando y el “Haciéndose El Dormido” ni se había inmutado...
¡Alahu Akbar!”, se escuchaba la voz del almuédano, me sorprendió su voz, cuántos años sin escucharla, antes no anunciaban el rezo por megafonía, antes todo era más rudo, más arcaico y natural. Antes nunca habrías encontrado al guardia durmiendo fueras a la hora que fueras, eran los años de la guerra y todo estaba como encendido, como envuelto en una masa caliente, impregnado con el olor de la inminencia, esos eran los primeros años del exilio, yo tendría unos ocho o nueve años. No, no había tiempo para almuédanos por megafonía, cada uno en su jaima, en la garita, en la escuela o debajo de una talha o en la trinchera. Uno era el almuédano de sí mismo, si ese era su deseo, y en el fragor de la guerra se encomendaba a Dios, para ver otro amanecer, aunque fuera solamente, el siguiente.
Mientras yo divagaba en esos recuerdos diría que escuché un ruido en la garita, y me acerqué a las rejas. Cualquiera que me viera en esa situación, desde otro prisma u otro lado pensaría que yo estaba entre rejas y el guardia con cara de carcelero y asombro, salió cojeando para averiguar si seguía allí o me había fugado.
El carcelero o el guardia o como fuera, no me dijo nada, como si no me viese, abrió la reja y se alejó unos pasos, se sentó sobre sus rodillas y orinó, soltó un pedo tan sonoro que en vez de darme risa me sobresaltó, murmuró algo y volvió rascando su barriga. Antes de cerrar la puerta-reja, se percató de que yo existía.
-¿Cómo puedo ir a Glaibat Alfula?, le pregunté.
No entendió mi pregunta, me imagino que en los veinte años o más que llevara en esa garita nunca le habían hecho una pregunta así y a esa hora, se quedó como desconcertado. Entró y volvió. “Puedes ir andando”, me dijo, “no te puedo dejar entrar porque me voy, y ahora viene mi sustituto”.
-¿Puedo esperar para preguntarle de qué otra manera se puede ir a Glaibat Alfula?, con esta maleta no puedo ir andando.
-Mi sustituto es sordo, dijo.
-¿Sordo?, volví a preguntarle extrañado. Me pareció que me estaba tomando el pelo.
Tenía ganas de decirle que acababa de aterrizar, y que llevaba quince años sin ver a mi familia, y que un hijo de… me había traído en un camión y, por las ganas de un polvo con una compañera, me había dejado allí tirado en vez de llevarme a mi casa, y que a él no le costaba nada indicarme dónde cojones estaba esa daira… Pero cómo le iba a decir yo eso a un anciano. Rendido, me recosté sobre el muro de adobe y me reconfortó el hermoso amanecer.
El guardia se fue y llegó su sustituto, el sordo. Efectivamente era sordo, pero, ¡quién lo diría!, era mi tío, el sordo.
Limam Boicha, Generación de la Amistad

Generación de la amistad es un movimiento poético saharaui

http://alcazardesanjuan.cuadernosciudadanos.net/saharalcazar/2007/05/20/la-vuelta/
0 Comentarios - Enviar comentario

1 MINUTO PARA EXIGIR EL RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS EN EL SAHARA OCUPADO

20/05/2007

SALTANA KHAYA, joven estudiante saharaui que ha perdido un ojo a manos de un policía marroquí en las manifestaciones de Marrakech.

Nacida en Bojador en 1980.

Alumna de francés del Centro Americano de Marrakech.
Herida de gravedad con pérdida del ojo en una manifestación en la residencia universitaria el miércoles 9 de mayo de 2007 EN Marrakech.
Los destacamentos que realizaron la intervención estaban dirigidos por el comisario de policía Abdelhak y el comisario de divisón alias Burghia.
Los manifestantes fueron reprimidos con agua a presión y bombas lacrimógenas. Saltana estaba en primera fila y fue alcanzada por una granada lacrimógena, se mareó y uno de los policías le metió el mango de la porra en el ojo y se lo sacó.
Saltana cayó al suelo, sangrando abundantemente, mientras los policías gritaban “te vamos a matar, te vamos a quemar viva” y la arrastraban por el suelo.
Como resultado de esta brutalidad Saltana ha perdido el ojo.


http://alcazardesanjuan.cuadernosciudadanos.net/saharalcazar/2007/05/20/1-minuto-para-exigir-el-respeto-a-los-derechos-hum/
1 Comentario - Enviar comentario

Vacaciones en Paz

18/05/2007

Se acerca el verano y con él una nueva edición del programa estrella de la solidaridad con el Pueblo
Saharaui, "Vacaciones en Paz".
Alcázar acogerá este año a dieciseis niñas y niños procedentes de la Hamada argelina, de los Campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, donde las temperaturas en los meses de julio y agosto alcanzan los 50º C a la sombra.
Estos niños pasan el verano en familias de acogida y conocen un mundo diferente al que habitualmente viven, y al que también tienen derecho.
Por ello desde la Asociación buscamos familias de acogida. Os animo a vivir esta experiencia y ya vereis como recibiremos de estos niños y niñas mucho mas de lo que podamos darle.
Podéis dirigiros a la Asociación para presentar vuestras solicitudes a la dirección saharalcazar@msn.com o al número de teléfono 619 44 19 07
Gracias al pueblo de Alcázar por su demostrada solidaridad.

http://alcazardesanjuan.cuadernosciudadanos.net/saharalcazar/2007/05/18/vacaciones-en-paz/
2 Comentarios - Enviar comentario
Valid XHTML 1.0
Valid CSS
Algunos derechos reservados
Derechos reservados